La ambliopía y la importancia de su detección precoz

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La ambliopía, también conocida como “ojo vago”, es una patología que se manifiesta en una pérdida de función visual debido a diferentes causas, pese a no existir ninguna alteración en las estructuras del ojo.  Se estima que un 3% de la población general padece ambliopía, sobre todo es el motivo más frecuente de pérdida de visión entre los jóvenes que conduce, en muchos casos, a problemas de rendimiento escolar y dificultades de aprendizaje. 

Normalmente, la ambliopía se manifiesta en un sólo ojo (aunque puede afectar a ambos ojos) y resulta de la estimulación inadecuada del sistema visual durante un periodo crítico del desarrollo visual. Si esta anomalía se diagnostica a tiempo, se suele tratar en la infancia y la recuperación suele ser total. Sin embargo, si no se detecta a tiempo o si el tratamiento no es el adecuado, se puede llegar a hacer irreversible.

Según asegura Teyma Valero, óptico-optometrista especializada en investigación y optometría clínica, la clasificación internacional de la ambliopía destaca tres tipos:

  1. Refractiva: dentro de este nivel hay que destacar dos tipos:
    • Anisometrópica: cuando existe una gran diferencia de graduación entre un ojo y otro.
    • Isometrópica: cuando la refracción de graduación se produce en ambos ojos.
  2. Estrábica: se produce cuando cada ojo mira en una dirección. Según la experta, en declaraciones a la revista especializada Gaceta de Optometría y Óptica Oftálmica “sólo aparece en estrabismos unilaterales y constantes tanto en lejos como en cerca en niños menores de 7 años. Aparece como consecuencia de la supresión o inhibición cortical constante de las imágenes que provienen del ojo desviado”
  3. Por deprivación de estímulos: causada por la visión reducida en uno de los ojos debida a un obstáculo en la vía visual anterior, como puede ser, por ejemplo, una catarata.

Detección precoz

La ambliopía es una patología que aparece en pronta edad y que debe ser tratada a tiempo. Los niños que la padecen sufren una pérdida de agudeza visual, lo que conduce a un bajo rendimiento escolar. Por tanto, hay que tener en cuenta que existen muchos casos de déficit de atención, problemas de aprendizaje  e, incluso, dislexia, que pueden estar relacionados con la ambliopía, no detectada.

Para su tratamiento deberemos visitar al óptico-optometrista quien decidirá si realizar la corrección mediente gafas con graduación adecuada o, incluso, con parches en el ojo dominante, para forzar la actividad del ojo afectado. También existen otro tipo de tratamientos como, por ejemplo, la dilatación de la pupila del ojo bueno o el uso de elementos como el plástico o la laca para ocluir el cristal de la gafa.

 

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