¿Cómo afecta la hipertensión a la vista?

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Las alteraciones provocadas en la retina por culpa de la hipertensión arterial se denominan como ‘retinopatía hipertensiva’. Una enfermedad que se puede diagnosticar con un examen de fondo de ojo, que se realiza con el oftalmoscopio. Los síntomas son difíciles de observar por lo que, en muchos casos, puede aparecer visión borrosa. En casos extremos puede existir pérdida significativa de visión, siempre asociada a patologías como la diabetes. 

La retinopatía hipertensiva es la enfermedad producida en la retina provocada por la hipertensión arterial. Una patología cardiovascular que afecta sigilosamente a las arterias de diferentes órganos, entre los que se encuentra la vista. Cuanto más alta sea la presión arterial y más tiempo se mantengan los síntomas, mayor probabilidad de padecer una retinopatía hipertensiva grave.

Uno de los problemas de la enfermedad es que sus síntomas son difíciles de observar. Los síntomas no aparecen hasta que la enfermedad está avanzada. En el caso de tener diabetes, niveles altos de colesterol o fumar se debe tener especial cuidado porque existe un riesgo exponencialmente mayor a sufrir una pérdida de visión.

¿Qué otros daños provoca al ojo la hipertensión?

Posibles daños en los nervios de los ojos -neuropatía óptica isquémica-, causados por una circulación de sangre deficiente. También puede suceder un bloqueo del riego sanguíneo en las arterias que conducen a la retina, lo denominado oclusión arterial retiniana, o un bloqueo de las venas encargadas de llevarse la sangre que sale de la retina, más conocido como oclusión de la vena retiniana.

Sabemos que esta enfermedad es difícil de prever. Sin embargo, existen pequeños síntomas que nos pueden hacer pensar que estamos sufriendo una pérdida de visión por culpa de la hipertensión. Si existen dolores de cabezas persistentes, visión doble, pérdida de visión o  visión débil debemos dirigirnos inmediatamente a un óptico para realizarnos las pruebas pertinentes.

¿En qué consisten estas pruebas?

Mediante el oftalmoscopio, el médico buscará un estrechamiento de las vasos sanguíneos o signos de que se ha filtrado líquido. A partir de la primera valoración se podrá llegar a diagnosticar qué tipo de retinopatía sufre el ojo.

  • Grado 1. Muy difícil de observar ni diagnosticar debido a la ausencia de síntomas.
  • Grados 2, 3. Continuos cambios en los vasos sanguíneos, inflamación de la retina y filtraciones de sangre en los vasos.
  • Grado 4. Hinchazón de la mácula -centro de la retina- y del nervio óptico.

El tratamiento pasa por el control de la presión arterial alta.

Si usted presenta alguno de estos síntomas no dude en visitar a su médico. La prevención en este tipo de casos podría evitar una pérdida de visión e, incluso, un accidente cardiovascular.

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